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Confucio, un Tipo Majo

Traducción del alemán al español:

José María Ortiz Ramos

"En el año 500, más exactamente del 551 al 479 antes de Cristo, vivió en Qufu, una ciudad de China, un filósofo llamado Kúng-fu-tzu. En realidad su verdadero nombre era Kúng Chiu. Fue funcionario del estado y vivió mucho tiempo en el destierro. Intentó restaurar el sistema de valores mitológico religioso del imperio feudal chino y junto con sus discípulos fundó ...."

Era la quinta hora y la profesora de historia hacía un verdadero esfuerzo por hacer que la materia interesara a los alumnos. Pero en este punto del relato, Alexander movió una palanca invisible en su cabeza y empezó a contar los puntos blancos del vestido de su compañera Catalina. (1) Por eso, nunca se enterará de lo que este filósofo, por tanto, un hombre que amaba la sabiduría, había fundado. Además, quizás le habría sido útil esta sentencia de Confucio - pues así se escribe su nombre por lo general hoy en día:

Dímelo y lo olvido

Enséñamelo y lo recuerdo

Déjame hacerlo y lo retengo

 

Confucio se había dado cuenta de que las personas necesitaban sus sentidos para aprender, de que los utilizaban de forma diferente, y de que estos sentidos eran eficaces de distinta manera para retener lo aprendido. En el aprendizaje son importantes sobre todo la vista, el oído y el tacto. (2)

La psicología moderna, la ciencia que se ocupa de todo lo que a la gente le ronda por la cabeza, diferencia a las personas que aprenden en función de los sentidos que utilicen preferiblemente. De ahí que muchos pedagogos concedan gran importancia a averiguar qué tipo de estudiante es cada persona. Opinan, no sin motivo, que para poder aprender con éxito, sería de mucha ayuda conocer el estilo de aprendizaje personal, para preparar en función de éste el material de aprendizaje. No se necesita necesariamente un test psicológico para averiguar qué tipo de estudiante es uno. Por lo general, basta con observarse uno mismo una vez cuando se aprende algo y reflexionar sobre los hábitos de estudio propios.

Quién prefiera la vista necesita leer textos, mirar gráficos, necesita imágenes e ilustraciones para comprender el material de estudio. Tales personas aprenden mejor con resúmenes, sinopsis y carteles (Consejo práctico para aprender: Haz publicidad contra los errores). Por lo general, necesitan también un buen ambiente de estudio para sentirse a gusto a la hora de aprender (Consejo práctico para aprender: La tarde de un alumno)

Aquél que prefiera el oído, aprende mejor cuando puede oír el material de estudio, cuando lo graba en una cinta o cuando lee en voz alta un texto para sí mismo o para que otro lo escuche. Tales personas llevan a cabo a menudo monólogos y les molesta el ruido fácilmente en su ambiente de estudio.

Algunas personas aprenden más facilmente a través de la práctica, por tanto, también experimentando, utilizando juegos de rol, mostrando, explicando o trabajando conjuntamente con otros. Típico de estas personas son muchos gestos y los impulsos interiores para moverse mucho.

Finalmente, para aprender es importante hablar. Se encuentra en algún lugar entre oír y hacer, dado que al hablar nos oímos a nosotros mismos y movemos los labios a la vez. (3)

En efecto, no se puede determinar de manera unívoca por lo general un estilo de aprendizaje preferido. Casi todas las personas tienen una mezcla de diferentes tipos de aprendizaje. Eso exactamente fue lo que descubrió Confucio: aprender conlleva una unión lo más ventajosa posible de diferentes sentidos, independientemente del tipo al que se pertenezca. Finalmente deberíamos utilizar todos nuestros sentidos a ser posible.

Según investigaciones de la psicología científica, aumenta el éxito en el aprendizaje cuando permitimos que colaboren convenientemente nuestros sentidos al aprender

Lo más sencillo sería representarlo en una tabla:

Porcentaje de lo aprendido:

Oír: 20 %

Ver: 30 %

Oír + Ver: 50 %

Oír + Ver + Hablar: 70 %

Oír + Ver + Hablar + Hacer: 90 %

Naturalmente esta tabla muestra sólo una media y depende del tipo de aprendizaje al que en principio se pertenezca. Sólo demuestra lo que dijo Confucio ya hace 2500 años y lo que Alex en la clase de historia seguramente habría oído, si él no .... (4)

1. Pregunta:
¿Qué crees, por qué dejó Alexander de prestar atención a las explicaciones de sus profesora sobre Confucio?

2. Pregunta:
Imagina que tienes que explicar a alguien esta sentencia de Confucio que acabas de leer. Intenta explicarla con ejemplos concretos.

3. Pregunta:
Reflexiona: ¿Cuál es tu estilo de aprendizaje preferido? ¿En que sentido o sentidos se basa tu estilo personal?

4. Pregunta:
Fíjate en la tabla y intenta imaginarte alguna materia a estudiar. Intenta elaborar formas concretas de aprender que impliquen tres o cuatro sentidos diferentes.

 

Copyright de las unidades didácticas: Manuela Molina Molina

Copyright del texto: Benjamín y Werner Stangl

   

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